07 December 2012

La belleza de la creación individual: Javier Cañada at TEDxValladolid

Javier Cañada es el creador y Director del Estudio de estrategia y diseño de productos de interacción Vostok, y profesor de Usabilidad y Diseño en el Instituto ...

(Aplausos)

Yo soy de los de la parte de la D, de TED porque me dedico al diseño. Lo que hago es diseñar aplicaciones interactivas. Para los que no entiendan muy bien en qué consiste eso: yo diseño lo que pasa en las pantallas cuando las usa la gente. Me interesa mucho cómo se puede conseguir hacer cosas bellas de elementos que son informáticos, que están bastante deshumanizados. Entonces le doy muchas vueltas al concepto. Y es por eso que quería hablar de esto. Estos son algunos ejemplos de trabajo que hago en el día a día. Cuando digo que voy a hablar de belleza la gente piensa normalmente que vas a hablar de belleza física, de la belleza de revistas, este tipo de cosas, pero no me interesan ese tipo de conceptos porque lo que consideramos bello hoy no es lo que considerábamos bello hace 20 años, y no es lo que consideraríamos bello hace 50. No es ese el tipo de belleza que me interesa. La belleza que me interesa es la belleza de las cosas que siempre se han considerado bellas, aquí, en Kazajstán, en Pekín, o en cualquier lado. Es belleza que está en la naturaleza. Es belleza que está en la geometría, que está en el cosmos. Es belleza que está en los paisajes o en las cosas que nos impregnan. Son cosas que incluso no podemos ver porque a veces son muy pequeñas, o sea que está en lo micro pero también está en lo macro. En toda ella vemos una serie de elementos comunes. Es belleza que está en el reino vegetal.

Es belleza que podemos ver con los ojos, que nos la comemos. Es estacional a veces, se puede saborear, se puede ver con los ojos, se puede disfrutar de muchas maneras. Estos son algunos ejemplos de este tipo de cosas. Incluso es belleza que tiene ciertos patrones que se repiten en función de la escala que estamos mirando. Una estructura neuronal se parece mucho a como vemos la ciudad cuando vamos en avión. Hay ciertos parámetros que se repiten. Hay algunos elementos comunes a todas las cosas bellas que cuando diseñamos intentamos tener en cuenta. Apreciamos belleza cuando vemos patrones que son recursivos, cuando vemos estructuras que se repiten a varios niveles, cuando vemos que lo que pasa a gran nivel pasa también a pequeño nivel. Y eso es bonito. Esa continuidad le da atractivo a las cosas. Vemos belleza en los juegos de proporciones, vemos belleza en la proporción aurea, en la regla de los tercios. Todo ese tipo de cosas hacen que las cosas, que lo que percibimos, sea más bello. Las simetrías también son representaciones de belleza, la economía de recursos. Cuando una cosa pesa lo que tiene que pesar, o usa solo lo que debe usar, resulta más bella. La unicidad, es decir, que las cosas no estén troceadas en muchas partes, sino que se perciban de forma compacta. La consistencia,

que algo se mantenga de la misma forma en el tiempo y también, no solo cómo una cosa está construida sino cómo se relaciona con las que le rodean, la relación con el contexto. Tradicionalmente, el hombre ha atribuido la belleza a una especie de regalo de los dioses, a que eran los dioses, o Dios, o la forma divina que queramos imaginar, quien diseña el mundo, en cierto modo, como una especie de superarquitecto que tiene todo bien pensado y que proyecta su visión en lo material. Esta visión divina, de arquitecto divino, es vieja. En el Timeo, este es Aristóteles y Platón, ya Aristóteles empieza a hablar de la simetría del Universo. Habla de que el mundo es una esfera. Empieza a meter conceptos de geometría y de arquitectura, en la forma de contar nuestra realidad. Si vamos un poquito más alante, los escolásticos retoman un poco toda esa idea y vienen a decirnos algo así como que la divinidad nos da una serie de conocimientos que incluso Santo Tomás, San Agustín hablaban a los arquitectos y les decían: Dios os da la geometría y os dice que toda esa debida proporción la debéis aplicar a las construcciones que hagáis. Incluso habla también de la claridad, de la pulcritud en el diseño. (Tengo un poquito de sed ¿me podéis acercar agua, por favor?) (Gracias) (Esto es para que vayáis pensando en los conceptos) Siguiendo con esta idea, esta es otra representación, esta es una representación de Santo Tomás,

donde él ya plantea que todas esas ideas de construcción de belleza que nos llegan al intelecto, vienen desde arriba, entonces al final jugamos, recogemos ese regalo de los dioses que aplicamos en nuestro quehacer buscando la elevación. Incluso en la geometría copernicana si nos movemos un poquito más adelante, Copérnico se dedica a estudiar el universo y le sobrecoge la cantidad de geometría y de belleza de formas que encuentra. Y dice: "Esto solo puede ser una cuestión divina", y la geometría es Dios y lo bello es Dios. Yo no soy una persona especialmente religiosa, pero me interesa este concepto, me interesa ver cómo ha evolucionado en el tiempo, incluso no es lobezno, es Ruskin. Ruskin hablaba de este concepto y a mí me daba lo mismo. Luego tenía momentos un poquito más terrenales en los que hablaba de otro tipo de cosas y renegaba de los dioses o las diosas. Lo interesante, lo que más me fascina de este asunto, es cómo construyes, cuando nos toca construir a nosotros, cuando nos toca diseñar, cómo construyes algo bello si tiene que ser muy complejo. Cómo esa relación de piezas complejas se puede trasladar a algo simple y que, de apariencia, es bonito. Ya Leibniz empieza a introducir conceptos de la complejidad, la simplicidad y la divinidad. Entonces va trayendo esto, cómo percibimos piezas y demás, y claro, yo lo voy acercando todavía más a lo material, y lo que me preocupa es cosas como...

aquí tenéis un ejemplo: este es el modelo 500 un teléfono que diseñó Henry Dreyfuss, que es el teléfono más... pues el teléfono por excelencia, en España se copió, lo copió Telefónica y lo introdujo en las casas, es el teléfono emblemático. Si vais a EE.UU. todavía lo encontráis en algunas mesas, son teléfonos que tienen 50 o 60 años. Es un diseño casi perfecto, muy poca gente consiguió superar esto, cuando había telefonía fija. Lo interesante es ver, de este tipo de teléfonos, una cosa que parece sencilla desde fuera, toda la complejidad que tiene dentro, la complejidad de piezas y cómo si lo desmontas te encuentras un montón de recursividad de formas y de elementos muy bien encajados entre sí. Esta complejidad interna que se traslada en simplicidad y que luego se traslada en belleza la vemos en arquitectura, la vemos incluso en los edificios visualmente más simples, como una cúpula geodésica de las que diseñó Mr. Fuller. Tiene una complejidad matemática salvaje por dentro. Me interesa mucho ese tipo de complejidad que luego se traslada en simplicidad. Algunos ejemplos más... estoy seguro de que Eiffel tenía una idea muy compleja en la cabeza y consiguió convertirla en algo muy bello. Estos son algunos diagramas de sus diseños. La 5ª sinfonía de Beethoven. No hace falta centrarse solo en cosas materiales,

en lo artístico también encontramos elementos complejos de muchísima complejidad que se nos traslada en algo muy bello y muy fácil de disfrutar. Lo que me interesa en todo esto, como diseñador, es cómo logras llegar a todo esto, cómo logras diseñar cosas bellas. Yo, en cierto modo, pienso mucho sobre las últimas tendencias en diseño. Tradicionalmente, en el siglo XX, los diseñadores eran señores con nombre y apellidos que se mostraban al mundo con su mesa de trabajo, su mesa que les miraba a ellos y decían: yo soy el diseñador, yo he diseñado esto. El diseñador era un figura individual, fuerte. Sin embargo, la tendencia actual en el diseño es una tendencia hacia lo colectivo, es una tendencia hacia pensar que entre todos, sentados alrededor de una mesa, trabajando en equipo, podemos lograr soluciones mucho mejores. En algunos sitios hay quien lo llama cocreación, hay quien lo llama diseño social. Es algo cada vez más impulsado y es algo muy bien recibido entre todo el mundo. Probablemente hayáis participado en algunas de estas sesiones, suelen ser sesiones en las que se usan muchos elementos que ayudan a inspirar a la gente para poder llegar a un algo, incluso a menudo se usan mesas redondas para dar esta idea de igualdad de todos. En forma de equipo podemos aportar a una solución que está en medio, no es la mesa del diseñador, que es gélida mesa

sino que es una mesa colectiva y compartida. El problema del diseño colectivo, para mí, el inconveniente, es que cuando un Eiffel o un quien sea tiene una idea, y la tiene en su cabeza, esa idea es muy compleja, entonces es muy compleja, tiene muchas partes, pero su proyección es bella, en su cabeza es bella. Sin embargo, cuando verbalizamos una idea compleja, lo que ocurre es que, en ese proceso de oxigenar la idea, de sacarla al exterior, se oxigena, se corrompe, y lo que tú consigues contar nunca es la complejidad que tienes en la cabeza; eso nos ha pasado a todos. Tienes una idea maravillosa, la cuentas y es una porquería, o es débil. Entonces lo que ocurre, cuando la mesa redonda, es que lo que aportan los demás, no han entendido tu concepto y dan otros conceptos que son los que tienen, pero que también se corrompen al tocar el aire. Entonces son conceptos que pueden ser distintos, o parecidos a los que estás contando no tiene nada que ver con lo que tú dices empieza todo a estropearse y lo que tenemos es un montón de ideas que han perdido su esencia, encima de la mesa. Y a partir de ahí hay que empezar a diseñar. Es algo que no lleva para nada a una solución perfecta y bella. Habréis oído mil veces esto de que el grupo es más poderoso que el individuo, que no vayas por libre, trabaja en equipo, que entre todos podemos hacer algo mejor. Incluso esta historia de que "There's no I in team", etc. Yo creo que... volveré a esta idea después,

pero creo que hay ciertos problemas en diseñar de forma colectiva que no nos permiten llegar a esta cosa de belleza. El otro aspecto que me interesa no es el cómo, sino es el qué, el qué diseñamos. Otra tendencia actual es lo que llaman diseño centrado en el usuario. Es la idea de que observando mucho cómo trabajan las personas, cómo usan los objetos, cuáles son sus necesidades, haciendo ejercicios con ellos, observándolos en laboratorios creados para ver cómo usan la TV, cómo usan aplicaciones, etc. podemos entender mucho mejor sus procesos mentales y satisfacer mejor sus necesidades. Esta lógica es la lógica que aplica SkyMall. No sé si alguien conoce la compañía. Es una compañía que se dedica justo a eso, a satisfacer, a diseñar productos que satisfacen necesidades complejas. SkyMall se materializa en una revista que, si alguno ha volado con American Airlines, la habrá visto alguna vez. Está en los aviones, y es de compra por catálogo. Entonces los productos de SkyMall hacen justo eso, satisfacer necesidades muy puntuales, como por ejemplo que el perro pueda ver a través de la valla por un agujero, el señor que llega cansado a casa y necesita ponerse el portátil encima, el aceitillo del bacon, el dispensador de tarjetas, el oxigenador de vino rápido, son problemas reales y soluciones reales. Yo creo que al final el diseño centrado en el usuario nos lleva un poquito a eso.

Hay ejemplos mucho mejores, este es uno de mis favoritos: es el poder dormirte de pie o incluso un asunto que preocupa mucho a los americanos que es: los animales que van a beber al cuarto de baño entonces, si al animal le gusta beber en el váter pues haz un bebedero con forma de váter y seguro que el animal beberá en él. Hay otros mejores todavía, este es maravilloso... (Risas) Es un problema real, es el mismo señor que también plantea este otro, es el problema de dormir en los aviones. La realidad es que esta empresa, SkyMall, recuerda un poco a B & Lar. No sé si habéis visto Wall-E, la película de Pixar, del robot. B & Lar es una compañía que hace justo eso, soluciona problemas reales de las personas hasta el punto que esas personas acaban engordando un montón y su problema es la motricidad. Entonces B & Lar, si tiene que diseñar una silla para mover a estas personas tremendamente gordas, para no tener que hacer el esfuerzo, lo hace. Pero vamos, eso es una cosa que jamás llegaría a ocurrir, entonces... (Risas) volviendo a la seriedad, lo que yo me planteo es si debemos diseñar, si lo que hacemos debe ser diseñar pensando en los hombres y en sus necesidades, o volver un poco atrás y ver si lo que hay que hacer es diseñar mirando a los dioses en lugar de mirar a los hombres. Los hombres tenemos un montón de defectos: enfermamos, olemos mal a veces, nos emborrachamos, no somos muy perfectos. Como punto de referencia, el diseño, para mí,

debería mirar hacia arriba. Hablábamos de "empowering people", pues empoderar en el sentido de convertirnos en mejores personas no ayudar a sobrellevar los defectos. Alguno de vosotros habrá visto una película que se llama El Manantial. Bueno, es un libro, pero la película es de King Vidor. Es una película muy buena donde a un arquitecto, es un arquitecto muy fiel a sus principios, y a este arquitecto le piden que diseñe un edificio muy especial, entonces él diseña un edificio, uno de los primeros rascacielos que se hacen en Nueva York. Le asignan el trabajo pero un comité lo que le propone es que enlace mejor con la tradición y una serie de ideas se ponen sobre la mesa para que haga un edificio con ciertos elementos extra, entonces la idea de Howard Roark, que es el personaje, se corrompe. Él piensa que un edificio tiene integridad y que un edificio debe tener la forma que satisface su función, y él tiene su idea en la cabeza y la idea es perfecta en la cabeza, entonces lo que hace es que renuncia al contrato y pierde el proyecto y acaba en la calle. La película es una historia de integridad, de diseño, y de integridad personal también. Lo que yo veo es que, esa integridad, la gente que ha sabido mantener esa integridad es la gente que ha hecho productos maravillosos, es Ferdinand Porsche haciendo los mejores coches, es Max Bill diseñando grandes relojes, es Polaroid, es la Torre Eiffel. A veces son cosas más artísticas, a veces son cosas más de diseño,

es desafiar a la naturaleza, es gente que considera que la función del diseñador es ayudar a dominar la naturaleza en el sentido de que somos especie dominante y tenemos que hacer seres mejores, más capaces de hacer cosas en arquitectura, en diseño de dispositivos, etc. Mucha gente dice: no pero es que la construcción... Sin muchas personas no puedes hacer cosas grandes y es cierto, pero una cosa es construir y la otra es crear o proyectar ideas. Es cierto que hacen falta muchos miles de personas trabajando en Fusion para hacer los iPods, es cierto que hacen falta 50 u 80 personas en una sinfónica para tocar la Quinta Sinfonía, y es cierto que hicieron falta miles y miles y miles de personas para construir las pirámides. Pero eso es construir, no es crear. Las creaciones son individuales para ser bellas. No siempre. La idea es de uno solo, la construcción es de todos. En cierto modo, esto lo ves cuando te das cuenta de que las mejores obras se han materializado a escala individual, en cuadernos pequeños, en libretas pequeñas, no en mesas redondas, sino en mesas individuales. Es el caso de Beethoven. Cosas mucho más abstractas si queréis, teorías científicas de diverso tipo, objetos. Es el caso incluso de internet: los primeros diagramas son diagramas en una servilleta hechos por una persona

aunque luego se conviertan en algo mucho más grande. Una persona la creó, la ideó, muchas personas la hemos construido. Tenéis algunos ejemplos más. Entonces lo que yo veo es que la forma de llegar a construir belleza es individual, sin embargo en épocas de crisis lo cómodo es refugiarse en el colectivo porque el rebaño es más calentito que la estepa. Entonces lo que tendemos a hacer es a refugiarnos en el grupo, así, si las cosas salen mal, no son culpa de nadie. Sin embargo, los tiempos difíciles necesitan héroes, no necesitan grupos, los grupos no innovan, los grupos uniformizan y las grandes ideas casi siempre son cosa de uno solo, son grandes actos individuales que luego por construcción y por colectivo se convierten en algo mucho más grande. Y cierro con el final de la película El Manantial, que os invito a ver, donde este ejercicio de integridad, de diseño y de integridad en la creación y de creer en el individuo, acaba siendo una cosa que sí, acaba teniendo éxito y acaba proyectando las mejores obras. Gracias. (Aplausos)